мisión ρara sieмρre {Capitulo tres}



-¿Crees que debamos tener más seguridad en la casa?-preguntó Brad. Justin asintió levemente.-

-Si, tendremos que poner unas cuantas cámaras, seguros en las ventanas y puertas. Se que es algo exagerado, pero sabemos muy bien que Markov es muy bueno en lograr lo que se propone.

-Si lo se-suspiró-esta loco.

-Así es Brad, pero no te preocupes. Haremos lo posible para tener a tu hija a salvo-le animó Justin.-

-Lo se-murmuro.-

-¿Qué fue lo que le hizo a tu hija, la vez que la secuestro hace cinco años?-preguntó Justin curioso.-

Brad suspiro ante aquel horrible recuerdo.

Era la primera vez que Gregory había atentado contra su familia. Siempre habían sido amenazas, pero jamás las cumplió, hasta que lo hizo.

-La golpeó con un cinturón, le dejo varias cicatrices en la espalda. Y le picoteaba con jeringas en las piernas y brazos. Jamás le inyecto alguna cosa rara, solo la picoteaba, después de aquello ________ no soporta ver cinturones o jeringas, les tiene miedo.

Justin hizo una mueca de disgusto al imaginar a ________ en esa situación, era algo grave.

 Lo peor del caso era que ahora Gregory había amenazado con violarla.

-Entonces empiezo con poner los seguros automáticos en las ventanas y puertas, las cámaras se las encargare a uno de mis compañeros.

-Esta bien-habló Brad.-

Hace 5 años, Gregory Markov había logrado secuestrar a su pequeña ________. Brad casi había muerto ante aquella noticia y más Angelina. Aquel hombre estaba completamente loco. Había hecho que su hija durara meses llorando por todo lo que le hizo, y simplemente ya no quería que su hija pasara por lo mismo. Ya no, pero sabía que cualquier descuido podía ser malo.

_______ miró de nuevo aquella foto de su familia, su mamá, su papá y ella. Jamás le habían dado una o un hermano, pero aun así eran felices. Aunque a veces, las peleas nunca faltaban. ______ había cambiado demasiado desde que cumplió los quince, ya no era la misma.

Alguien tocó a la puerta de la habitación de _______, ella gruñó y fue a abrir para encontrarse con Justin. Torció los ojos de mala gana.

-¿Qué quieres?-preguntó ella, Justin sonrió.-

-Vengo a poner seguros automáticos en tus ventanas, así que, con permiso.

______ frunció el ceño. ¿Seguros automáticos en las ventanas? Pero que coño...

-¿Qué? ¿Y porqué?-preguntó, Justin se acercó a la ventana del cuarto.-

-Por tu seguridad-le dijo. Ella bufó.-

-¡Estas loco! No, no vas a poner eso en mi cuarto. ¿Entendido?

-No, no lo entiendo. Y ahora es mejor que controles tu forma de ser, si no quieres que también te ponga una cámara en el cuarto-la amenazó con una sonrisa en la cara.-

-¡Ja! ¿Y no quieres poner una en mi cuarto de baño para deleitar tu hermosa vista?-le dijo con sarcasmo, Justin se cruzo de brazos.-

-La verdad... no sería tan mala idea-murmuro mirándola de arriba abajo.-

-¡Cerdo!-le gritó.-

-Tu has empezado lindura, no te quejes si la termino poniendo-le hablo bajo, ella rió.-

-Si, claro, quédate con las ganas estúpido-le ofendió ______. Justin rió.-

-Para tener quince años creo que ya dices palabras que no deberías lindura.

-¡No me llames lindura!-explotó, el rió.-

-Oh lindura, ¿Porqué? No lo niegues, eres preciosa ¿Porqué no puedo llamarte así?

______ se sonrojo ante aquellas palabras, joder.

Apretó los labios nerviosa y suspiro. Este hombre se estaba pasando.

-Si lo sé, soy perfecta. Admírame cinco segundos y después ya puedes irte de mi cuarto-le dijo ella rápido. Justin soltó una leve carcajada.-

-¿Porqué te pones nerviosa lindura? Seguro que miles de chicos en tu colegio te lo han dicho ¿No?-ella lo fulminó con la mirada.-

-Pues la verdad es que si. ¿Ya has terminado de hablar? Quiero que te vayas de mi habitación ahora.

-Lo siento lindura, pero no puedo irme. Tengo poner los seguros automáticos en las ventanas.

Ella solo lo miró y se sentó en la cama con su ordenador, de vez en cuando volteaba su mirada a Justin, quien ponía unos aparatos en las ventanas.

No podía y jamás lo negaría, este hombre era demasiado guapo. Le calculaba unos veinticuatro o veinticinco años. No estaba del todo joven, pero tampoco del todo viejo.

 Joder. ¿Porqué le prestaba atención a aquel hombre? No llevaban ni un día de conocerse y ya le había puesto un sobrenombre cariñoso. ¿Qué sería cuando se conocieran una semana o tal vez menos?

-He terminado-anunció Justin, ella lo miró.-

-Que guay, vete, quiero privacidad-dijo de mala gana.-

Justin rió y se sentó en la cama, frente a ella.

-¿Qué tal si mejor me das un masaje en mi...-y no termino la pregunta, pues ______ había abierto los ojos como platos y le había lanzado una almohada en la cara.-

-¡Eres un cerdo!-le grito ella, Justin se relamió los labios y se acerco a ella.-

-Lindura, yo quería un masaje en mi espalda, pero no importa. Si quieres lo dejamos para después.

-¡Asqueroso!-Justin rió.-

-No tengo la culpa que malinterpretes todo lo que digo, pervertida.

-Yo no estoy malinterpretando nada-le dijo de mala gana.-

-¿A no?

-Vete, quiero dormir-Justin asintió-

-Bien, buenas noches lindura —Se levantó de la cama y la miró-Sueña dándome un mensaje, donde quieras-murmuro y salió de la habitación riéndose.-

Joder, ______ pensó que este hombre estaba loco. ¡Y era un cerdo!
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Ea, pues ahí tenéis el capitulo tres, je.
No es gran cosa, es una mierda, lo sé, pero supongo que es lo que hay :|
Y bue, acabo de llegar de hacerme el tatuaje, ha quedado súper dwndawihfw *-*
Y si, me han hecho daño, pero solo un poco, notaba los pinchacitos y tal y después habían zonas en las que ni notaba la ajuga :3
Y eso, queso.
5 comentarios.
Os quuiero.

5 comentarios:

Ahora es tu turno para hacerme sonreír.